El David (Renacimiento)

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Éxtasis de Santa Teresa (Arte Barroco)

El éxtasis de Santa Teresa. Autor: Lorenzo Bernini

Bernini (1598 – 1680), se encuentra en la Iglesia de Santa de la Victoria, capilla Cornaro. Fue hecha en Roma alrededor del año 1645.

Es una de las más sorprendente de magnificas de Gran Lorenzo Bernini; de hecho es su obra más conocida.

Si bien el barroco en toda Europa presenta una variedad que refleja profundas diferencias económicas, políticas y religiosas, también lo es que hay unas líneas comunes: el naturalismo. Busca la verdad frente a la elegancia del manierismo que sólo pretendía llegar a la inteligencia de unos cuantos.

Queda plasmado en la obra el psicologismo, con el que el artista pretende retratar las pasiones del alma.  También hay una gran pervivencia de símbolos, alegorías y emblemas, es decir, un intento de transmitir un mensaje en ese aparente realismo que le envuelve. Se rompen las barreras entre el espacio físico y la ficción artística creando siempre ilusiones, adoptando a veces poses teatrales; la misma luz sirve de de materialización de la divinidad. Estas se podría decir que son las características del barroco.

En el “Éxtasis de Santa Teresa”, Bernini quiso conjugar escultura, luz y pintura en un mismo sitio, para mostrarnos un suceso que acontece en la España del Siglo XVI. La unión mística con Dios vivida por una monja, convirtiéndolo en un hecho contemporáneo y a la vez eterno. Según ella misma relata:

Detalle del rostro. Autor: Lorenzo Bernini

“Veíale en las manos un dardo de oro largo, y al fin del hierro me parecía tener un poco de fuego. Este me parecía meter por el corazón algunas veces, y que me llegaba a las entrañas. Al sacarle, me parecía las llevaba consigo, y me dejaba toda abrasada en amor grande de Dios. El dolor era tan fuerte que me hacia lanzar gemidos, mas esta pena excesiva estaba tan sobrepasada por la dulzura que no deseaba que terminara. El alma no se contenta ahora con nada menos que con Dios. El dolor no es corporal sino espiritual, aunque el cuerpo tiene su parte en él. Es un intercambio amoroso tan dulce el que ahora tiene lugar entre el alma y Dios, que le pido a Dios en su bondad que haga experimentarlo a cualquiera que pueda pensar que miento… “

Los mensajeros de Dios materializados en la luz son el punto de referencia al que hay que remitirse, pues delante de Santa Teresa recibe a través de un ángel un gozo extasiador pero a la vez doloroso; y esto ocurre mientras los cornaros de las tribunas laterales son testigos.

Usando esta narración de la Santa, Bernini hizo una composición de lugar tal y como aconseja San Ignacio en los ejercicios espirituales.

Teresa, la protagonista, era santa; el grupo escultórico se encuentra suspendido en una nube algodonosa, bañado en la luz, como si a pesar de su realismo fuera nuestra propia visión beatífica. Se inspira en una composición preexistente para crear un grupo escultórico que más parece una composición pictórica , donde se hace visible la experiencia de la santa, con los ojos cerrados y la boca entreabierta. La pesada tela del hábito contrasta con la expresión del rostro y la expresión del corporal. Desde la izquierda un ángel le lanza los dardos de amor que ella misma describe.

Si los racionalistas del siglo XVIII y los psicólogos Freudianos, vieron en la experiencia mística de la santa y ángel (que para ellos se asemeja a Cupido) un amor más carnal que divino es por que no han sabido comprender ni a Santa Teresa, ni a Bernini ni a toda su época.