El Panteón de Agripa (Arte Romano)

El Panteón de Agripa

El Panteón de Roma fue construido en el siglo I antes de Cristo por Marco Vespasiano Agripa, yerno de Augusto. Tiene su inspiración en el modelo griego pero combinado perfectamente con propuestas de la arquitectura etrusca popularizada en los sepulcros. De esta forma sintetizaban tradiciones arquitectónicas, convirtiéndolas a su vez en símbolos de unión entre dioses del mundo itálico y del mundo griego.

La entrada fue construida utilizando un modelo de tiempo octástilo de ocho columnas de marmol y granito gigantescas, rematadas con capiteles corintios que sustentan un arquitrabe con un entablamento con las inscripción del dedicante y por encima una techumbre a dos aguas.

La rotonda (espacio cilíndrico) tiene un espesor de 6 metros, con una disposición de arcos interiores implicados de una manera que permite la descarga por el peso de la cúpula, lo que explica la ausencia de contrafuertes en el exterior. También en el interior se abren ocho nichos, también llamados exedras que hoy ocupan imágenes de la iglesia de Santa María de los Mártires a la que fue dedicado el edificio tras su cristianización.

Interior del Panteón. Autor: Josias Mumenthey

Todo el edificio estuvo recubierto de mármol, salvo la cúpula en la que se emplearon láminas de bronce sustituidas por plomo en el siglo XIX. Por dentro la cúpula se adorna con casetones que aumentan el tamaño de arriba a abajo acentuando así la sensación de altura del óculo cenital que se encuentra a 43,5 metros del suelo.

Durante siglos este edificio tuvo el record entre la construcción de cúpulas construidas con hormigón. Quizá por ello se atribuye su construcción al genial Apolodoro de Damasco, el brillante arquitecto de Trajano, constructor a su vez del ‘Puente de Trajano sobre el Danubio‘ y ‘Los arcos de Trajano‘.